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Jacobin tilda de «sectaria» la oposición anticapitalista a la guerra

Miles de personas se manifestaron contra los planes de Trump de declarar la guerra a Chicago, el 6 de septiembre de 2025.

El 18 de marzo, Jacobin, la publicación en línea afiliada a los Socialistas Demócratas de Estados Unidos (DSA), publicó un artículo de Eric Blanc titulado «El sectarismo nunca ha puesto fin a una guerra». Por «sectarismo», Blanc se refiere a la adhesión a los principios socialistas y a la oposición al Partido Demócrata.

El último comentario de Blanc desarrolla temas que planteó el 9 de marzo en un artículo de Jacobin titulado «¿Por qué no hay un movimiento contra la guerra en EE. UU.?». Como el World Socialist Web Site escribió sobre ese ensayo: «El artículo es esencialmente un informe político para el Partido Demócrata, que pide la subordinación del sentimiento contra la guerra a los intereses del imperialismo estadounidense».

Estos artículos aparecen mientras la administración Trump despliega miles de marines en Irán en preparación para una invasión terrestre que tendrá consecuencias catastróficas para las poblaciones de Irán, Estados Unidos, el Medio Oriente en general y, de hecho, el mundo entero. Miles y miles de soldados morirán en ambos bandos y la guerra de agresión ilegal de Washington se convertirá en un conflicto global, aumentando el peligro de una guerra nuclear. Trump ya está exigiendo otros 200 mil millones de dólares para financiar la guerra, cuyo costo recaerá sobre la clase trabajadora en forma de brutales recortes sociales y una escalada hacia la dictadura.

En un contexto en el que una gran mayoría de estadounidenses ya se opone a la guerra y las huelgas se extienden por todo el país, la oposición a la guerra está destinada a estallar, atrayendo a millones de trabajadores. Para la clase dominante estadounidense, el gran peligro es que la oposición de masas escape de los límites de la política oficial y su sistema bipartidista, y asuma un carácter revolucionario y anticapitalista.

Este es el contexto en el que Jacobin y la DSA, agencias del Partido Demócrata, libran una guerra contra lo que llaman «sectarismo» y «ultraizquierdismo».

Blanc comienza denunciando a los «radicales antiimperialistas» por criticar el ataque del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, contra la autora y activista palestina Susan Abulhawa en una reciente conferencia de prensa. El alcalde demócrata del DSA, en respuesta a los ataques de la derecha contra Abulhawa tildándola de «antisemita», calificó de «reprensibles» sus publicaciones en redes sociales sobre Israel. Blanc se solidariza con Mamdani y el lobby sionista, acusando falsamente a Abulhawa —hija de palestinos expulsados de su hogar por la Nakba de 1948 y luego exiliados por la guerra de 1967— de «claro antisemitismo».

La controversia en torno a Abulhawa, escribe Blanc, es indicativa de «la prevalencia del sectarismo contraproducente entre demasiados antiimperialistas estadounidenses». Continúa argumentando que el historial del movimiento de protesta contra la guerra de Vietnam demuestra la corrección de su prohibición de imbuir la oposición a la guerra con una perspectiva socialista, internacionalista y revolucionaria, y de basar la resistencia contra la guerra en la clase trabajadora.

Afirma que la táctica de limitar las protestas masivas contra la guerra a una sola demanda, «Fuera ya», y de canalizar el sentimiento antibélico hacia la presión sobre el Partido Demócrata, en lugar de romper con los demócratas y luchar por un movimiento político independiente de la clase trabajadora, «puso fin a la guerra de Vietnam». De hecho, el hecho de canalizar la oposición masiva a la guerra hacia el Partido Demócrata, que era abrumadoramente pro-guerra, permitió la elección de Richard Nixon y la escalada de la guerra. La Guerra de Vietnam no terminó hasta la caída de Saigón en 1975, dos años después de la retirada de las fuerzas estadounidenses.

Blanc elogia la línea política del Partido Socialista de los Trabajadores (Socialist Workers Party; SWP) y de su candidato presidencial de 1968, Fred Halstead, en el movimiento contra la guerra. Ambos lideraron un frente contra la guerra llamado Coalición Nacional de Acción por la Paz (NPAC), que convocó protestas masivas desde finales de la década de 1960 hasta principios de la de 1970. Mientras cientos de miles e incluso millones de personas marchaban contra la guerra, el SWP desorientó al movimiento canalizándolo hacia los críticos de la guerra del Partido Demócrata sobre la base de la única consigna de protesta: «Fuera ya». Esto es lo que elogia Blanc, llamándolo engañosamente «política de masas independiente» y presentándolo como el modelo para la oposición contra la guerra hoy en día.

Los vínculos entre la NPAC y el Partido Demócrata no eran sutiles. El senador de Indiana Vance Hartke formaba parte del comité directivo de la NPAC. Políticos demócratas como la representante Bella Abzug de Nueva York, una sionista acérrima, y el representante Abner Mikva de Chicago hablaron en mítines de la NPAC.

Lejos de impulsar la lucha contra la guerra, la perspectiva del SWP desorientó a la juventud y a los trabajadores que se oponían a la guerra y bloqueó el desarrollo de la conciencia socialista. Cuando Nixon retiró las tropas estadounidenses y puso fin al servicio militar obligatorio en 1973, el movimiento contra la guerra se derrumbó. Esto ocurrió en un momento de crisis explosiva dentro del establishment político, que culminó con la renuncia de Nixon en agosto de 1974. Pero la clase dominante logró restablecer su dominio debido en gran parte a la desorientación de los trabajadores y la juventud producida por la política oportunista y colaboracionista de clase que dominó el movimiento contra la guerra de Vietnam.

De hecho, Estados Unidos ha llevado a cabo cientos de intervenciones militares desde el fin de la guerra de Vietnam. Una lista parcial incluye: Líbano (1982-1984), Granada (1983), Panamá (1989), Irak (1990-1991), Somalia (1992-1994), Bosnia (1993-1995), Haití (1994), Kosovo (1999), Afganistán (2001-2021), Irak (2003-2011), Libia (2011), Irak y Siria (2014-2021), Venezuela (2026) e Irán (2026).

Cuando Blanc habla de «sectarismo», se refiere sobre todo al Partido Socialista por la Igualdad, al Comité Internacional de la Cuarta Internacional y al World Socialist Web Site. Sin embargo, nunca los menciona por su nombre, por temor a llamar la atención sobre los auténticos continuadores del marxismo, el leninismo y el trotskismo. La Liga Obrera, predecesora del Partido Socialista por la Igualdad, se opuso a la línea política del SWP y del Partido Comunista en el movimiento contra la guerra de Vietnam. Llamó a la construcción de un Partido Laborista basado en los sindicatos y un programa socialista para establecer la independencia política de la clase obrera en la lucha contra la guerra imperialista y la explotación capitalista.

La posición de la DSA es tan de derecha que Blanc dedica una parte considerable de su artículo a atacar la línea de Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS) en el movimiento contra la guerra de Vietnam. SDS era esencialmente reformista, pero sí buscaba vincular la lucha contra la guerra con la lucha contra el capitalismo y el racismo. Denunciando esto, Blanc escribe:

Junto a ellos, la dirección nacional de SDS argumentaba cada vez más que el movimiento contra la guerra debía adoptar un programa «multitemático» que abarcara la oposición al racismo, al capitalismo y al imperialismo en su conjunto…

Más adelante, critica a los SDS por su «impulso de cargar cada coalición y protesta con todas las demandas, de insistir en que cada movilización contra la guerra sea también una formación antisionista, anticapitalista y antiimperialista...»

A lo largo del artículo, Blanc elogia repetidamente la política de protesta centrada en un solo tema que dominó el movimiento contra la guerra de Vietnam, por su enfoque de presionar a los criminales de guerra que gobiernan Estados Unidos. Escribe:

  • «Solo las demandas concretas, inmediatas e innegociables generaron la máxima presión para limitar realmente a la clase dominante».
  • «Pero sigue siendo necesario construir el tipo de movimiento de masas que pueda llegar a los lugares donde realmente opera el poder y hacer imposible que todo siga como siempre».
  • «Se construye algo tan grande, tan amplio y tan persistente que las personas que manejan la maquinaria comienzan a negarse».

Bajo el título «Qué significa esto ahora», Blanc indica cuál es la postura de la DSA con respecto a la guerra de Irán y la oposición popular a la misma. Escribe: «La continua negativa de Chuck Schumer y Hakeem Jeffries a adoptar una postura firme contra la ilegitimidad de esta guerra en Irán es deplorable. Afortunadamente, la base demócrata está cada vez más furiosa con la vieja guardia».

En otras palabras, la oposición a esta guerra ilegal de agresión y asesinato en masa debe canalizarse detrás de la «nueva guardia» del Partido Demócrata: Bernie Sanders, Zohran Mamdani, Alexandria Ocasio-Cortez y compañía.

Por muy fallida que fuera esta perspectiva en la época de la guerra de Vietnam, es doblemente reaccionaria tras 50 años de declive del capitalismo estadounidense y la putrefacción de la democracia estadounidense, algo que la DSA ignora. Jacobin impulsa la fatal ilusión de que la presión desde abajo puede «contener a la clase dominante» en condiciones de evisceración de las normas democráticas por parte de un presidente fascista que representa a una oligarquía financiera. El partido nominalmente opositor, los demócratas, no opone resistencia real porque representa los mismos intereses de clase. Encabezaron el genocidio en Gaza y atacan a Trump por negarse a intensificar la guerra contra Rusia en Ucrania.

Esta perspectiva de bloquear la movilización independiente de la clase trabajadora contra el sistema capitalista y todos sus partidos y agencias, incluida la burocracia sindical, conduciría a la victoria del fascismo y a la certeza de una guerra mundial, incluida la incineración nuclear del mundo. El imperialismo ya está llevando a cabo un genocidio en Gaza, y el destino de las protestas internacionales masivas en su contra, en las que participan decenas de millones de personas, es la refutación más clara de la perspectiva propuesta por el DSA. Estas protestas no tuvieron ningún efecto sobre el apoyo de los gobiernos imperialistas a los crímenes de guerra israelíes precisamente porque se canalizaron en llamamientos a los criminales de guerra.

La historia, sin embargo, ha proporcionado un ejemplo de acción social y política masiva que aceleró el fin de la guerra, y fue liderada precisamente por los llamados «sectarios» de Blanc. Es un hecho histórico que la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia, liderada por el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky, creó las condiciones para un auge revolucionario de la clase trabajadora en toda Europa y más allá, lo que obligó a las clases dominantes capitalistas a poner fin a la Primera Guerra Mundial al año siguiente.

Esta es la perspectiva que deben adoptar los trabajadores y la juventud hoy en día en Estados Unidos y a nivel internacional, en oposición a la política traicionera de la DSA y el resto de la pseudizquierda. La guerra imperialista y el fascismo deben ser derrotados poniendo fin al capitalismo, su causa fundamental.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 22 de marzo de 2026)

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